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ASÍ CONTRIBUYERON LOS ADMINISTRADORES DE FINCAS A CREAR AMBIENTES TRANQUILOS DURANTE EL CONFINAMIENTO

La crisis sanitaria nos ha enseñado el valor de las pequeñas cosas. Ha dejado en evidencia esos pequeños detalles que hace poco tiempo parecían insignificantes y dábamos por sentado, la importancia de disfrutar de cada espacio de nuestro hogar y valorar las relaciones. Lo mismo nos ha ocurrido con aquellas profesiones que, muchas veces, pasaban inadvertidas frente a nuestros ojos. Desde el personal sanitario, los trabajadores de los supermercados, hasta transportistas y administradores de fincas, entre tantos otros actores: cada una de ellos ha demostrado la trascendencia real que tienen para nuestro día a día.

Instalar la tranquilidad, más que nunca

Los administradores de fincas siempre han asumido grandes responsabilidades. Éstas implican desde actuar como mediadores en conflictos entre vecinos, atender al mantenimiento de las fincas, estar al día con las medidas de seguridad, afrontar la morosidad…. y mucho más.

Sin embargo, su aporte trasciende el punto de vista meramente técnico y administrativo. Estos profesionales colegiados, entrenados para solucionar problemas y atender a las necesidades de los vecinos, también han conseguido transmitir y reforzar la piedra angular de la profesión frente al avance del COVID-19: la de llevar armonía en las comunidades de vecinos y promover su bienestar.

En todo sentido. Desde aquello que a simple vista parece banal, como atender al cuidado de los jardines y de los espacios comunes, pero que ha sido fundamental a la hora de que los vecinos sientan la tranquilidad de que en su hogar nada cambió. También han cumplido un papel esencial desde el punto de vista preventivo, comunicando los nuevos protocolos y normas sobre el uso de los espacios o sobre la utilización de las piscinas bajo las medidas de higiene adecuadas, con la seriedad que exige una pandemia mundial y siguiendo las indicaciones de las autoridades sanitarias. Cada detalle que han atendido y cada situación que han anticipado hizo que el confinamiento y la incertidumbre mundial se hicieran un poco más llevaderas.

Comprensión y la empatía: dos valores fundamentales

Estos valores siempre han sido esenciales, pero aún más durante los días duros de la pandemia. Los administradores de fincas han estado dispuestos a ayudar en todo momento. Más que nunca, han mostrado su costado más humano, empatizando con los vecinos frente a situaciones complejas y sorpresivas (para todos), a pesar de que los rodeen sus propias preocupaciones. Han estado a total disposición para asistir a los adultos mayores y adaptar cuestiones del día a día que antes eran naturales y que exigían un ajuste inmediato a un contexto crítico, muchas veces apelando a su propia creatividad. También para contestar ese mensaje de WhatsApp a cualquier hora del día y resolver la infinidad de inquietudes que afligía a los vecinos. Un compromiso que no cesa, incluso ya están pensando en la posibilidad de establecer juntas de vecinos virtuales para prolongar el distanciamiento social tanto como sea posible.

Después de esto, no hay dudas de que se han convertido en figuras indispensables en tiempos de crisis, a través de una visión resolutiva, haciendo frente a los inconvenientes que aquejaban a los vecinos y adaptándose a los cambios constantes: sin que las comunidades de vecinos hayan tenido que sufrir por ello. A todos ellos, desde OHMIO, les agradecemos su esfuerzo por instalar tranquilidad en las familias.

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